Barcelona a vista de pájaro

barcelona_north-east_2806934358

Vista aérea de las ramblas de Barcelona | CCSearch

En el post de hoy os traemos una novedad, y es que a partir de ahora iremos subiendo relatos reales y ficticios que el equipo de Alt Experience realizó durante el Master en Periodismo de Viajes para la asignatura “escritura de viajes en el siglo XXI”. Una nueva y divertida forma de viajar y dejar volar la imaginación. 

Me desperté con el primer rayo de sol del día, y la azotea donde había pasado la noche anterior, ya era como mi casa.  Transcurrían las noches y los días y no había cambios en mi vida, hasta que vi sobrevolar por encima de mi cabeza un grupo que me resultaba familiar. Decidí seguirlos. Caminé hasta el borde de la azotea y salté, y con unos buenos aleteos conseguí alcanzarlos.

Me sentí desubicada, aunque me gustaba esa sensación, porque sabía que algo diferente iba a pasar aquel día.

swallow-bird-illustration-clipart

Después de varios minutos sobrevolando la ciudad, los que encabezaban el grupo cambiaron el rumbo de nuestro viaje.

Llegamos a una calle larga y florida, donde nos detuvimos sobre la rama de una alta palmera para observar a los humanos que paseaban por allí: niños corriendo, ancianos sentados en banco explicando historias, jóvenes paseando… y un gato, un enorme gato negro que nunca se movía, aunque jamás entendí porqué.

De repente, uno de mis compañeros de viaje decidió seguir con el vuelo unos metros más abajo y nos adentramos por varios de los callejones más famosos de la ciudad. Me sorprendió que muchos de ellos tuvieran nombre de personas santificadas: Sant Pau, Sant Josep, Sant Rafael…

En pocos minutos nos adentramos en una calle bulliciosa, con un vaivén de personas que llenaban todo el ancho de la cera, las terrazas y locales. De una calle a otra, parecía que habíamos cambiado de ciudad, hasta de país. Se respiraba un aire diferente, el ritmo de vida de las personas que subían y bajaban de estas parecía frenético, y porqué no decirlo, agotador.

Mientras sobrevolábamos la larga calle, iba analizando a la gente, me quedaba perpleja mirando las bonitas fachadas de los edificios modernistas, construidos épocas atrás y observando los pequeños detalles que habían esculpidos en aquellas paredes.

Me perdí.

il_570xn-666169486_pw0mAl volver a levantar el vuelo me di cuenta que estaba sola, que había perdido de vista a mis compañeros de viaje. Paré y pensé, y entonces decidí emprender mi propia aventura, sola, ya que si en dos calles había descubierto dos mundos paralelos, no sabía que me podía deparar el resto de la ciudad. Volé, y empecé la aventura.

Recorrí la ciudad, me enamoró el encanto que desprendía: sus plazas, tantos edificios emblemáticos, calles infinitas… De repente me topé con una catedral escondida en una pequeña placeta. Paré y me fijé en su alrededor, la gente era diferente, y el ritmo de vida acelerado había cesado. Estaba en otro mundo totalmente opuesto al anterior. Se respiraba más tranquilidad y calidad de vida.  El ambiente era familiar, de barrio, se notaba por los pequeños negocios que pasaban de padres a hijos,  en la amabilidad que los vecinos transmitían entre ellos y a los diferentes transeúntes que desfilaban diariamente por esas calles y tejían el mapa de las calles con sus pasos.

Aquel sitio me gustó.

Balma

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s