10 Razones por las que deberías viajar solo

El arte de viajar es admirablemente irónico. En realidad, es un lujo extraordinario que está disponible para todos y cada uno de alguna forma o manera, ya sea por el placer o ocio, el trabajo o la necesidad pura. Pertenece a la naturaleza humana y, como resultado, la gente suele pasar una gran parte de su vida viajando. O como se suele decir: “en camino”. Globalmente, los seres humanos se embarcan en una gran cantidad de estos viajes acompañados: amigos, familia, colegas y parejas sirven como compañía tanto en viajes de trabajo como travesías a los rincones exóticos del mundo. Y como una especie que está programada intrincadamente a ser extraordinariamente social, le gusta porque crea una sensación llena de confort, protección y conexión.

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Mirando hacia Nerja | Kirstin Meyerhoeffer

Pero, ¿cuándo fue la última vez que te subiste solo en algún medio de transporte para enfrentarte a un nuevo destino? Dando un paso más, ¿cuáles fueron los beneficios de esa experiencia – o cuáles serán las de experiencias futuras que te esperan? Puede ser que pertenezcas al grupo bastante grande de individuos que no se han aventurado, lo que es absolutamente aceptable y comprensible. Sin embargo, hay una plétora de razones por las que deberías cambiarlo y probar la idea de explorar el mundo por ti mismo. Una compilación de los diez mejores, abajo:

1. Recibes la oportunidad de ser independiente, y lo acoges 

Muchas de las experiencias diarias de la gente (especialmente las que pertenecen al mundo occidental) están llenas de interacción humana, lo que no es necesariamente una cosa negativa. Sin embargo, mantener contacto con otros constantemente significa que tus pensamientos, opiniones, emociones, decisiones y acciones se ven influenciados consistentemente por ellos. Esto se transmite directamente a nuestro mundo viajero y, casualmente, organizar un viaje solo nos permite sentirnos más liberados.

Todo esto significa que tienes más independencia en elegir lo que quieras hacer cuando quieras, además de definir cómo – olvídate del “¡por qué!”. Para muchos, esta sensación es nueva y por eso viajar por tu cuenta sirve como la oportunidad ideal para desarrollar un presentimiento de confianza en ti mismo, en tus esfuerzos y, además, para independizarte. Así, puedes probar un plato inaudito en un sitio que te llama la atención o perderte por las bonitas calles laterales que serpentea por una ciudad solo porque quieres. Encontrarás que la libertad recién descubierta (la que te deja hacer lo que quieras) es muy agradable.

2. Diseñas tu propio horario

Esto va de la mano con el factor de la independencia mencionado arriba. Mientras viajes solo, teniendo en cuenta que algunos variables externos como la de alojamiento (ejem, habitaciones de hostales con ocupación de 16, por ejemplo) puede influir, el horario lo controlas tú. Naturalmente, se corresponde a los horarios de dormir y de descansar, las horas y la frecuencia de picotear y comer, la manera en que ocupas tus días y la cantidad de tiempo que quieres dar a estas actividades. No hay nada que se compare con organizar tu día exactamente como desees sin tener que preocuparte por las opiniones de otros, no importa si sean expertas o fascinantes.

3. Puedes interactuar con gente que no hubieses conocido en otra ocasión

Pueden ser amigos que conoces por hospedaje, gente con la que interactúas en un evento local o actividad cultural, o puede ser el desconocido al que consultas para direcciones, pero encontrarás que el viaje solo trae caras nuevas. Además, hay una oportunidad para desarrollar amistades nuevas, compartir opiniones y experiencias, y también para crear algunos momentos nuevos y memorables. Estarás amablemente sorprendido con darte cuenta de que hay muchos que están “trotamundeando” como tú, lo cual crea un gran punto de interés común y promete la ampliación de horizontes.

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Arc de Triomf, Barcelona | Kirstin Meyerhoeffer

4. Aprendes cómo comer solo y cómo saborearlo

No hay ninguna duda de que las horas de comer son generalmente unas experiencias sociales, entonces cuando te estás aventurando por tu cuenta, ten en mente que habrá momentos (específicamente relacionados al placer gastronómico) en los cuales tendrás que acostumbrarte a la sensación de “me, myself and I“, la sensación de estar solo contigo mismo. Intentar enfrentar la potencial incomodidad de frente y de analizar porque no estás 100% cómodo sentado en una mesa, disfrutando de una buena cena sin compañía extra. Quizás acabarás pasándolo bien, especialmente porque estás más consciente de los sabores, las vistas, los ruidos y los olores del plato que están directamente delante de ti, además de los que vienen de los alrededores. Saborear una cena sin acompañamiento te permite organizar tus pensamientos, observar en una manera más intencionado, relajarte y deleitarte con este tiempo solo. Y, al igual que aprender como montar en bici, cuanto más practiques, mejor te lo pasarás.

5. Pruebas nuevas actividades basadas en tus intereses personales

Puede ser el surf, el montañismo, una clase de baile o de cocinar, o una exhibición de arte. Puede ser un intercambio, una reunión internacional o aún (gasp!) un recorrido por bares. De todas formas, gracias a la independencia que nace de viajar solo, encontrarás que estás más dispuesto a probar actividades nuevas y/o diferentes. ¡Y las buenas noticias son que, gracias a la libertad que tienes con respecto al horario y en tomar decisiones, lo puedes aprovechar totalmente! Además, participar en eventos locales, festivales y actividades es una manera increíble de conseguir un sabor auténtico de la cultura que te rodea, y de llegar a entenderlo a un nivel más profundo.

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Ruinas romanas | Kirstin Meyerhoeffer

6. Vez tu destino (y el mundo) desde un ángulo diferente

Siguiendo con los temas mencionados arriba, observar y explorar un lugar por tu cuenta te permite digerirlo en una manera más auténtica – sin las distracciones que surgen cuando estás acompañado. Esto no quiere decir que las excursiones con amigos y familia no merezcan la pena o que son de una calidad inferior. Sin embargo, ver e interiorizar un destino por tus ojos (y solo por tus propios ojos) lleva a cabo una absorción bruta. No solamente esto, pero probablemente estarás expuesto a algunas vistas, sitios y/o experiencias nuevas que no podrías haber notado o vivido si hubieses montado en un viaje con algun(os) compañero(s). Como consecuencia, te permite reflexionar sobre tu hueco en el mundo – en el sitio ínfimo, pero significativo, que ocupas en este vasto, próspero, animado mundo. Inserta el momento clásico para dar un paso atrás aquí.

7. Te sientes incómodo, y lo aceptas

Un componente de esta idea se pudo ver en el #4, pero para dar más hincapié, la verdad es que la incomodidad que te acompaña inevitablemente en un viaje solo se extiende más allá de las comidas. Y eso no quiere decir que para ti, aventurar en esa forma será extremadamente difícil o constantemente incomodo. Sin embargo, la verdad es que la soledad golpea de vez en cuando y resulta ser el caso cuando decides empujarte más allá de tu zona de confort.

El viajar requiere coraje y paciencia de todas formas, especialmente dado que nada sale exactamente como lo hemos planificado jamás. Entonces, es natural asumir que embarcarte en una travesía sin compañía significa que tendrás que esforzarte. Pero el regalo es valioso y merece la pena. Eventualmente, las cosas que al principio te sorprendieron, te molestaron o te asustaron se disiparán y se volverán mucho menos intimidante mientras te das cuenta de que la fuerza está en el interior, ganas paciencia y desarrollas confort, por no hablar de la curiosidad.

8. Tienes mejores posibilidades de experimentar y comprender la cultura del lugar que visitas

Esto es lógico, pero subjetivo dado que depende mucho de las metas que corresponden a tu viaje. Por ejemplo, si has elegido un destino tropical para relajarte y desconectar del mundo durante una semana, puede ser que no identifiques tantos métodos para exponerte a la cultura local. Pero, en teoría, embarcarte en un viaje por tu cuenta produce una sensación de vulnerabilidad, la cual contribuye a la habilidad de ver un sitio por “ojos vírgenes.”

Los destinos que eliges, actividades en las que participas y la actitud receptiva que practicas (que idealmente desarrollarás cuando trotamundeas solo) varian bastante comparado con los que elegirías, participarías o practicarías si estuvieses acompañado. En un ejemplo sencillo, piensa en los restaurantes o cafes que quizás elegirías durante un viaje por tu cuenta y compáralos con los que escogerías si estuvieses con amigos o familia. Dando un paso más, considera como verías un destino mientras estás acompañado por gente de tu misma cultura. Viajar sin estos individuos te proporcionan la oportunidad de observar y de aceptar otras tradiciones culturales y prácticas mientras se reduce (aunque mínimamente) el inevitable sesgo cultural que caracteriza el movimiento de grupos.

9. Te conoces a ti mismo

Tomar tiempo para ti es saludable. Puedes procesar tus pensamientos, emociones, deseos y acciones. Puedes analizar lo que te hace sentir bien, contento y satisfecho, comparado con lo que te da sensaciones de soledad, dolor, miedo o tristeza. Puedes hacer lo opuesto: no analizar o procesar; practicar la idea de tomar una pausa. Es otro beneficio de viajar solo – aprendes más sobre ti mismo, lo que te mueve, te motiva y lo que disfrutas.

Exponerte a las formas en que el mundo funciona y en como lleva a cabo sus procesos diarios también sirve como una gran unidad de comparación. Y la mejor parte que tiene que ver con la idea de abrirte es que puedes aplicar este conocimiento recién descubierto a los esfuerzos futuros – tanto relacionado con el viajar como fuera del tema.

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Girona al atardecer | Kirstin Meyerhoeffer

10. Desarrollas un reconocimiento por las diferentes formas de viajar y tendrás ganas de viajar solo otra vez

Después de ir de viaje solo, abrirte a nuevos limites y a nuevas culturas y darte cuenta de las ventajas, desarrollarás un agradecimiento por tus experiencias, además de las que te esperan a través de otras formas del viaje. Te das cuenta de que animarte a cruzar el mundo por tu cuenta no solo es viable, si no que también es divertido y recomendable, notarás que quieres explorar más y más – junto a otros, y también sin ellos. Esta gran unidad de comparación sirve como recuerdo del valor que viene de ver el mundo por tus propios ojos, sin hacer caso de la persona que está (o no está) a tu lado. ¡Y por eso, adelante!

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