La ciudad encantada

Una ciudad, una historia, y muchos misterios y curiosidades en su haber. Un pueblo azotado por dos guerras mundiales y la pérdida de muchos de sus habitantes. Pero detrás de estas trágicas experiencias se esconden infinidad de anécdotas, cuentos y leyendas que hacen que esta ciudad vuelva a ser el centro cultural del país. Hablamos de Cracovia, la que fue capital de Polonia durante más de quinientos años, y declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1978.

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Río Vístula | Balma Cabrera

Entre sus calles y plazas con nombres impronunciables se esconden singularidades que evocan a la historia del país y, algunas de ellas, rinden homenaje a los miles de polacos que perdieron la vida para defender su ciudad. Este es el caso de los trompetistas de la Basílica de Santa María, quienes asomados a la ventana de la torre más alta tocan el Hejnal mariacki, una melodía tradicional que se usaba hace setecientos años para avisar a la población de la apertura y cierre de las puertas de la ciudad y de las posibles amenazas enemigas.

La leyenda cuenta que en un asedio de los tártaros a la ciudad de Cracovia, el hejnalista avisaba a toque de trompeta la llegada de los enemigos, desgraciadamente una flecha sobrepasó los  muros de la ciudad y le atravesó la garganta, dejando la melodía sin acabar. Desde entonces, a cada hora en punto, sea de día o de noche, un hejnalista perteneciente al cuerpo de bomberos de la ciudad sube a lo alto de la torre para tocar la canción e interrumpirla a mitad de la nota, para rendir homenaje al hejnalista asesinado por los tártaros cuando estaba avisando su  llegada.

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Basílica de Santa María | Balma Cabrera

La segunda leyenda está vinculada con el trompetista de Hejnal, ya que la Basílica de Santa María es la protagonista. Situada en la Plaza del Mercado, esta peculiar estructura gótica fue construida por dos hermanos en el siglo XIII, quienes acordaron que esta debía tener dos torres, por lo que cada uno de los hermanos se encargó de una.

A medida que las torres iban aumentado la altura, también lo hacía su enemistad, ya que ambos querían que la suya fuese la más vistosa. Hasta tal punto que los dos hermanos tuvieron una discusión cerca de la orilla del río Vístula y uno acabó matando a otro. Aunque las malas lenguas cuenten esta historia, existe un teoría más lógica y creíble, y es que las torres servían como muros de defensa para prevenir y protegerse de  posibles ataques, y que una fuera más alta que la otra permitía tener más visibilidad.

Siguiendo por el centro de Cracovia y a unos cinco minutos de la basílica encontramos otra de las curiosidades que esconde la ciudad, la barbacana, una estructura defensiva medieval que servía de entrada al núcleo urbano.  Esta construcción demuestra la inteligencia de la sociedad de la época frente a los posibles ataques, ya que la forma en la que se construyó la fortaleza se hizo para poder ganar tiempo durante los asaltos. La entrada de la fortificación se encuentra al otro lado de un puente levadizo y, una vez dentro, hay que cruzar una segunda puerta, dispuesta a la derecha de la anterior, para poder entrar. De este modo, el enemigo nunca podía entrar a la primera, ya que debía tumbar dos puertas para conseguir entrar dentro de la ciudad.

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Castillo de Wawel | Balma Cabrera

Por último, situado en el otro lado del centro histórico y a la orilla del río Vístula se encuentra una enorme estatua de hierro, protagonista esencial en la historia de Cracovia. La leyenda es conocida como El dragón y la cueva, y explica que bajo la colina del Castillo de Wawel se escondía una cueva donde vivía un dragón que asustaba a toda la ciudad. Un día el rey dijo que entregaría la mano de su hija a quien consiguiera dar muerte al dragón; muchos fueron  los que lo intentaron pero solo uno lo consiguió.  Mató una oveja, la llenó de azufre y la colocó delante de la cueva para que, a la mañana siguiente, el dragón hambriento se la comiera. Y así sucedió, al no poder calmar el fuego que tenía en su estómago bebió tanta agua que se hinchó y explotó. A día de hoy, la estatua es visitada por miles de personas que esperan ansiosas la bocanada de fuego que el dragón expulsa cada cinco minutos, a la vez que pasean por la orilla de río Vístula.

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Estatua del dragón junto al río Vístula | Balma Cabrera

Tras cada ciudad se esconden infinidad de curiosidades que un turista al uso desconoce, por falta de tiempo o por no desviarse del recorrido “de lo más famoso”. Debemos aventurarnos en lo más profundo de la ciudad para conocer realmente sus entrañas, su gente, sus mitos y leyendas… empaparnos de la esencia que se desprende de las pequeñas cosas que esta nos ofrece y disfrutar de un viaje diferente, porque para visitar “lo típico” siempre se está a tiempo, y sino, alguien nos lo contará ilusionadísimo.

Os invito a visitar Cracovia, y por qué no, retaros a descubrir nuevo mitos y leyendas que se esconden entre las paredes de esta histórica y bonita ciudad.

Si lográis descifrar alguno más que no este en nuestra lista, ¡no dudéis en escribirnos y contarnos la experiencia!

¡Buen viaje!

Balma

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