Cómo ser encantador de serpientes en Marruecos


“The spectacle of Jamaa el Fna is repeated daily and each day it is different. Everything changes: voices, sounds, gestures, the public which sees, listens, smells, tastes, touches. The oral tradition is framed by one much vaster, that we can call intangible. The Square, as a physical space, shelters a rich oral and intangible tradition.” – Juan Goytisolo. Speech at UNESCO.

En Septiembre de 2009 hice mi primer viaje a Marruecos. En esa ocasión visité Marrakech y Essaouira. Al llegar a la capital cultural magrebí, como todo aquel viajero que descubre esta cuidad, me vi sometido a la fuerza gravitatoria que la principal plaza de la ciudad ejerce, se trata de Jemaa el Fna (جامع الفناء).

Photos.jpg

Vista de la plaza Jemaa el Fna | http://www.jemaa-el-fna.com

Jemaa el Fna (o Yamaa el Fna, según la traducción fonética que se haga) es un lugar…. Absolutamente único en el mundo: es misterioso, mágico, decadente, popular, oscuro, abarrotado, nasal, muy nasal. Puedo decir que es uno de los lugares más vivos en los que he estado jamás: tránsito continuo de gente, colorido de trajes (excepto en Ramadán), mezcla étnica, gritos, olor a frito las veinticuatro horas, suciedad, risas, miradas que se entrecruzan clavándose, mezcla cultural, comercio, fusión de sonidos compuestos por tambores, cantos y flautas. Flautas, de estas últimas es de lo que voy a hablar.

La primera vez que vi esta plaza llegaba del aeropuerto y estaba improvisando algún lugar en el que dormir mientras los comerciantes no hacían más que asaltarme. Iba andando por la calle tratando de no hacerles mucho caso; llevaba un plano y quería llegar al centro de la ciudad antes de decidir donde me hospedaba. De repente, en mi camino empecé a notar un bullicio de gente en el siguiente cruce, el cual estaba custodiado por diversos carros con caballos, y según me iba acercando mis sentidos iban expandiéndose: un fuerte olor a pescado frito, una inexplicable mezcla de sonidos, el calor de la gente… Y fue justo en ese momento cuando giré la esquina y me di cuenta de que aquello que tenía ante mi era Jemma el Fna. Había leído sobre aquel lugar pero, como suele ocurrir, nada es comparable a estar ahí. No podría explicar que tiene ese sitio, porque obviamente no se trata del lugar, no existe nada monumental, nada físico impresionante, nada que explique por sí solo aquel ambiente. Es lo que allí ocurre, la gente, la atmósfera.

Permanecí varios minutos petrificado, contemplando aquella plaza con mi mochila a cuestas hasta que los zarandeos de los marroquíes, que no querían dejar pasar la oportunidad de “guiar” a un indefenso y solitario europeo, me despertaron de mi letargo. La sensación fue como de estar dentro de la escena de Star Wars en la cual los protagonistas pasean por el mercado de Tatooine. Esas construcciones antiguas, esa cantidad de diferentes razas, ese bullicio… Los expertos de la UNESCO deben estar de acuerdo respecto a lo apasionante de este enclave, pues en 2001 declararon aquel lugar Patrimonio intangible de la Humanidad.

39fa866fe23be58c4871efee4eac6650-500x216.jpg

Dibujo de Tatooine (Star Wars) | http://www.neatorama.com

 

Pues bien, entrando más al detalle sobre este lugar, existe una cantidad de ofertas de ocio muy características de él: los innumerables puestos de comida frita, los espectáculos con monos amaestrados, las mujeres que ofrecen pintura corporal de henna y los encantadores de serpientes, entre otros. Respecto a estos últimos, es sorprendente ver como se plantan delante de grandes cobras y consiguen que éstas se yergan firmemente y se muevan al son de la música. Fue algo impresionante el verlo en directo.

jjjj.jpg

Actividades en Jemaa el Fna | Anibal Bueno

Tras todo esto, mi mente inquieta de científico volvió a España preguntándose cómo lo harían, cómo era posible que un reptil fuese amaestrado de esta forma, qué proceso de aprendizaje llevaban a cabo con ellos. No veía refuerzo positivo en forma de premios al comportamiento del animal de modo que pudiese aprender por condicionamiento clásico. Adicionalmente, no parece un animal fácil de amaestrar debido a sus limitaciones cognitivas con respecto a otros. Además, se trataba de cobras de un tamaño respetable y suelen ser bastante venenosas. De modo que, ¿cómo lo hacían? Esta fue la duda que quedó anidada en mis pensamientos.

filename-dsc-0019-jpg.jpg

Encantador de serpientes | Tripadvisor (Medina de Marrakech)

Con el tiempo, informándome, encontré la solución que aquí os explico. Las cobras están previamente desprovistas de veneno: les amputan los colmillos, con lo cual, el peligro ya es nulo. Aunque este punto sigue sin explicar cómo las hipnotizan, ya justifica que las usen en su espectáculo.

Por otro lado, las cobras son sordas. ¿Sorprendente verdad? Pues sí, son completamente sordas. Las serpientes no tienen sentido del oído, por lo tanto no pueden escuchar las flautas que nosotros oímos cuando las hacen bailar. Entonces, ¿cómo lo consiguen? Aquí va la explicación clave. Las cobras son letales en sus ataques, normalmente, pero sólo atacan cuando se ven amenazadas, muy amenazadas, ya que un ataque gasta demasiadas energías a nivel biológico. Para ello, deben lanzarse, clavar los colmillos y gastar el veneno que tanto les cuesta producir. De modo que son precavidas y están siempre alerta pero no atacan si no es un peligro muy claro y la defensa es completamente necesaria. El encantador de serpientes se sienta frente a ella y saca su flauta. La serpiente aún permanece relajada, pero en cuanto él comienza a hacer sonar la flauta esta se levanta al instante. El motivo es que el hombre no sólo hace sonar el instrumento sino también lo mueve de izquierda a derecha acompasadamente. El reptil percibe un objeto -sin escuchar absolutamente nada- que a una distancia más o menos cercana se mueve hacia los lados de forma sinuosa y eso le pone alerta porque su estrategia de defensa se basa en el análisis de movimientos, y por lo tanto la serpiente comienza a mover su cabeza en esa dirección, luego en la otra, y así sucesivamente, sin atacar puesto que la amenaza no es significativa.

Para que lo descrito anteriormente funcione la flauta no debe acercarse mucho ni hacer movimientos bruscos pero tampoco estar demasiado lejos. De manera que el truco es ése, controlar la distancia y movimientos de la flauta para que el reptil permanezca alerta constantemente y sin pasar al ataque.

PS: Desde Alt Experience animamos a los viajeros a ser extremadamente cautelosos con los espectáculos que incluyan animales en los países que se visiten. El respeto por la fauna es clave para una experiencia turística alternativa y responsable.

Anibal.png

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s